jueves, 9 de julio de 2015

Vacío...


Regresé después de tantos años para verte.
Nos habíamos conocido tan jóvenes y casi sin darnos cuenta la vida había transcurrido tan rápido. Rápido para entenderla, para aprender, para comprender que muchas veces se ganaba y tantas otras se perdía. Rápido para una visión de futuro y actuar en consecuencia, planificando nuestras vidas. Que “siempre” no es para “siempre”, fue la lección más importante y dolorosa.
No pude entender que no se puede actuar por impulso, que las variables de un destino no son nunca las
mismas y que no te podía exigir que me esperaras ni que yo estuviera siempre en tu pensamiento.
Estaba muy segura de tu amor, no me cabía la posibilidad de que me olvidaras.
 Me encegueció aquella propuesta laboral en la ciudad de Nueva York que me hizo pensar que tendría la posibilidad de dominar mi vida, mi pasar, mi pasión por aquel puesto gerencial y cometí el absurdo de pensar que también dominaría tus deseos de esperarme.
A veces regresaba a nuestro pueblo y nos veíamos, seguías siendo la persona cálida y pura que conocí pero advertía que pasaban los años y el dolor opacaba el brillo de tu mirada que tanto amaba. Año trás año, tu mirada  era más ausente y más triste.
No podía detenerme en ello, no podía pensar que yo era la causa. Me debía a mi trabajo, a mis ambiciones, a todo lo que había soñado sin darme cuenta que no participabas de mis sueños ni de mis expectativas de ese momento. No podía pensar que tu tristeza era porque nuevamente me iría ni mucho menos que sentías que conmigo se iba gran parte de tu vida. Nunca lo mencionaste, al contrario me alentabas en mi búsqueda. Tal vez esperabas que yo lo entendiera algún día pero no y sólo me decías que me querías...ni siquiera mencionabas cuánto me extrañabas.
Cierta mañana, caminando por la 5ta Av. un hindú me miró con profundidad y me dí cuenta que tenía algo importante para decirme. Lo paré, le pregunté su nombre pero no me contestó. Su inglés si bien no era muy fluido era comprensible. No me dijo su nombre ni me preguntó el mío... sólo me dijo que me estaba equivocando en el camino que estaba trazando y que era demasiado tarde para ir atrás.
No lo entendí en ese momento. Me despedí muy pronto porque tenía una reunión de trabajo que presidía y no podía demorarme más, pero realmente pensaba que era tan feliz con todo lo que tenía que no le presté mucha atención. Años después lo entendería.
Cada vez más metida en mi trabajo. Ya no regresaba a verte como antes hasta que un día tuve el impulso de sacar un pasaje de ida para verte y luego pensar en mi regreso, no ahora, sólo vernos, hablar y disfrutar. Estaba en una posición en la empresa que no tenía que dar explicaciones a nadie del motivo por el que me ausentaba ni el tiempo en que estaría fuera.
Recuerdo que recorrí vidrieras y pensé en comprarme los vestidos más bonitos. Regresaba en el mes de la primavera y el color era la mejor opción para la época. Ví un vestido rojo y recordé cuanto te gustaba ese color. Pensaba en peinarme con el pelo tirante y una trenza y usar algunos aros grandes, locos, modernos. Era el look que más te gustaba que usara.
Compré tanta ropa y tantos zapatos y carteras que era lógico pensar que mi estadía sería muy larga.
Luego de un viaje feo y complicado por el tiempo y las tormentas, aterrizamos y no veía la hora de ver tu cara sorprendida al verte. Esta vez no quise llamarte para avisarte.
Fui a tu casa y me atendió el jardinero. Me miró extrañado por verme en ese lugar y porque se daba cuenta que una parte de la historia me la había perdido.
Me invitó a tomar algo fresco y me convidó con frutas y galletitas. Me daba cuenta que estaba incómodo aunque en realidad nunca supe si él sabía algo de nuestras vidas.
Después de un par de horas de hablar de la gente del pueblo, de las novedades que no eran muchas, hasta de política, se animó a preguntar lo que yo tampoco me animaba a preguntar.
Me preguntó si buscaba a don Santiago, al decirle que sí, me miró extrañado al comprobar que yo no sabía...no sabía qué? 
"Don Santaigo viajó a Estados Unidos, conoció a una mujer y se casó. Regresa en un mes..."
No podía creer lo que me decía, no lloré pero estaba a punto de hacerlo y ahí en ese preciso instante recordé que hace un par de años, la última vez que lo ví, dijo que me iría ver y recordé también al hindú que me había dicho que ya era tarde para cambiar mi camino. En ese viaje que hizo para ir a mi encuentro, conoció a otra mujer e intentó y logró olvidarme pensando que yo nunca sería suya...un vacío sentí en mi cuerpo y en mi alma. Tantos años segura de él sin darme cuenta que no había hecho nada o muy poco por los dos... 

martes, 7 de julio de 2015

Distancias ingratas

                                                                                                        Las de la vida

Las de las almas

Las justificadas
Las injustificadas
Distancias físicas
Distancias emocionales
Distancias que unen
Distancias que desconectan
 interminables
profundas
que angustian
Distancias que son necesarias
Distancias despreocupadas
Caprichosas, insensatas
Distancias sin fin

las que ahogan

con su  silencio

las que no tienen consuelo

pero sólo aquella distancia maldita
es la que te alejó de mi vida

domingo, 5 de julio de 2015

Entonces...?


Si te entiendo

será porque no me estoy oyendo
Si te amo
será porque no comprendo
la esencia de mi sufrimiento




 Si no te amo
por qué te extraño?



Si te escribo
no contestas
Si te hablo
no me escuchas
Sé lo que debería hacer
pero no
Si no existieras en mi vida
tal vez sentiría un gran vacío
Existes y quisiera que no
Si discuto
muero de angustia
Si me callo
muero también de angustia
Siempre muero
¿Cuando vivo?
Y sin embargo

inexplicablemente

quedo sin preguntas

y sin repuestas 
porque cuando te veo
la felicidad se desborda de mi alma...
Y entonces...?

Almas ambiguas




                                                                         Querer y  no


                                                     


Sentir y no


Adueñarse del cariño de alguien


Y no valorarlo o sí

o por momentos

Caminos distintos

vidas diferentes

personalidades opuestas

Y sin embargo las almas se conectan



sufren, lloran, se entrelazan

Se preguntan dónde está el error

y la causa de tanto sufrimiento

Dicen que las almas no se equivocan

Que si comparten un destino

Se encuentran en forma certera, segura

Que pasa con la mía que se encuentra con la tuya

Se encandila, se enamora

para luego querer escapar por temer a un nuevo desencuentro
Qué pasa con tu alma escurridiza
que se une a la mía y desaparece
dejando huellas profundas y duraderas
qué pasa contigo  que te distancias y no...

Querer y no

Sentir y no

Son las ambigüedades y contradicciones

Que como hitos

Marcan nuestras almas en nuestros caminos...

 

Salvatore Donadío