miércoles, 20 de febrero de 2013

Carta a Mi Hijo que no tuve


La vida se me iba de las manos en tu búsqueda y no llegabas. Pero nunca dejé de soñar. Sentí miedo a que te pasara algo si cruzabas la calle, a tus noches con fiebre, a tus primeras desilusiones.


Aprendí mucho a tu lado, a ser mamá, a encontrar respuestas a tus preguntas, a jugar y nunca dejar de hacerlo.

No quería despertar de mi sueño de tenerte, pero el tiempo pasaba y no llegabas. Tu primer novia, tu decisión de estudiar una profesión...te costaba madurar y encontrar tu camino. Lo encontraste.
En mi sueño, empezaba una segunda etapa en mi tarea de mamá: aprender a soltarte, a que busques dentro tuyo a tu  ser,  que te lleve de la mano,  que seas su amigo, que te hagas respetar. Quise que apreciaras ciertos valores: la honestidad, la solidaridad, la sinceridad, la humildad, a buscar la felicidad en lo simple de la vida y  a no desistir del amor, a brindar una sonrisa,  a ser un apasionado de la vida.
En mi sueño, superabas todas mis expectativas y una de tus mayores virtudes era la bondad.
Dicen que los sueños, de tanto soñar se convierten en realidad. Eso también te lo quise enseñar…pero no te desanimes hijo, si alguno, por más importante que sea, no se cumple. Aceptarlo es madurar y comprender  que existe  un diseño de nuestra vida, alguien que “trabaja” por nosotros para decidir aquello que no podemos…y eso es lo que yo aprendí y llegó así la aceptación del designio de Dios, que no llegaras a mi vida, no ser tu mamá y que siempre tendría un vacío…pero a vos que nunca te tuve hijo quería que hoy supieras que fui feliz al soñarte y es real que algunos sueños no se cumplen pero la fantasía y la sensación de soñar dan luz a nuestra vida…
Espero que me comprendas por qué acepté seguir mi camino sin buscarte un dia más, hijo mío…    


1 comentario:

  1. Me hizo llorar es justo es lo que siento. Un dulce sueño que no se convirtió en realidad

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Salvatore Donadío

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