miércoles, 20 de febrero de 2013

Generación del NO

Pertenezco a una generación en la que había dos interesantes respuestas: No y No.

Imagen: magenesydibujosdelmundo.blogspot.com -

Las preguntas eran formuladas a nuestros padres, con la intención de obtener un SI como respuesta y hoy paradógicamente los padres siguen estando presentes en otras personas o personajes, de los que queremos obtener un SI y el No, fluye hasta en silencio como si estuviéramos en las Catacumbas de San Calixto ¡My God!

Cuántas veces queremos ver a alguien por ejemplo y la vida no quiere, las circunstancias no lo permiten o ese cretino dice ¡NO!

Y así retrocedemos años luz en que los que papás y mamás respondían lo mismo y nosotras que crecimos, maduramos y somos señoras de bien ¿seguiremos aceptando un No como respuesta de nuestros nietos? Pero si papá mamá ya no dirían NO.

En realidad ese NO debe surgir en forma espontánea y decidida pero sensualmente de nuestra boca, a saber:

NO quiero verte, NO me llames, NO me gustas, NO me interesas, ya NO me vas...estos NOES simplemente son respuestas negativas que se da a lo que algo o alguien pide o pretende y se puede resumir en un dulce y diplomático “vete al diablo”.

Pero nuestra adolescencia tuvo también algunos SI, el que dimos a nuestro primer novio, a nuestro segundo, a...:), y créase o no, nos regalaban bombones, rosas, anillos y pulseras de plata, nos llevaban a tomar el té y como NO sabíamos hablar- literalmente- a nuestros 14 añitos, nos pedía el carrito de tortas, para elegirnos una porción de cada una de ellas, o sea teníamos así 15 porciones diferentes en la mesa...¿siguen existiendo los carritos de tortas? :(

Pero en el marco de ese SI que milagrosamente supimos dar seguían los NO de papá y mamá, NO podíamos subir a un auto, entonces nuestros novios estacionaban el auto y salíamos en colectivo...¿no fue mucho?

Cuestión que el NO nos quedó incorporado como respuesta, después de pelearnos con algún novio, nos invitaban a salir y ¿que decíamos? NO.

Así fueron nuestras primaveras y no lleguemos al invierno permitiendo un NO de nadie más. Algunas decimos SI a nuestros maridos, coincidiendo maravillosamente con el SI de ellos, pero sabemos que los NOES eran patrimonio de nuestros padres. Hoy somos las dueñas de nuestras decisiones. Sólo nosotras podemos decir SI o NO...porque algunos se la creen y demasiado.

Y cuando en general se dice: “él se la pierde”, no duden que es así porque NO supo vernos ni menos oir el sonido de nuestro corazón...

Sí querido ya voy...:(

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Salvatore Donadío

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